Queridos lectores, si es que queda todavía alguno en este mundo de imágenes, emoticonos y jergas de mensajitos móviles:

Queridos colegas de la interpretación y de la traducción:

Entiendo que la gente cada vez piense menos, que cada vez más vea esos programas de la caja negra como, el más visto de todos, sí, sí, el más visto: ¡¡¡SUPERVIVIENTES!!!

Entiendo que estemos pegados al móvil y al chat como si nos fuera la vida en ello, que también lo usamos para recibir correos de trabajo, sin duda, y gestionar el trabajo desde cualquier lugar, es cierto, y es una gran ventaja…

Entiendo que la mayoría se limite a jugar con vídeos tontos o cadenas para enviar a mil contactos para que no tengas mala suerte o ese tipo de comunicaciones basura; entiendo que cada cosa tenga un lado bueno y un lado malo, que internet y los medios representen una gran ventaja y un gran peligro al mismo tiempo, sobre todo para los más pequeños.

Entiendo que esta tecnología nos lleve a utilizar el lenguaje de una forma cada vez más simplificada, y por consiguiente simple, simplista y simplona: que cada uno se busque las diferencias entre estos términos en la RAE.

Entiendo que puedo parecer prepotente, arrogante o rígida, pero la indignación es grande cuando un profesional que interpreta palabras de otros en una cabina y que se supone que es un experto del lenguaje, siga confundiendo el verbo oír con el verbo escuchar.

¿POR QUÉ SE SIGUE CONFUNDIENDO EL VERBO OÍR CON EL VERBO ESCUCHAR?

Entiendo que la gente en la calle lo pueda decir, aunque no lo apruebo en absoluto, y esto es el resultado de una ignorancia de fondo generalizada, gracias a cajas negras que están proyectando todo el rato programas donde oyes a marujas que no escuchan ni saben escuchar, que hablan frases oídas de otros sin que puedan ellas mismas oírse un rato para descubrir las chorradas que están contándose la una a la otra. Y eso que yo soy italiana, por lo que a confundirse en todo caso deberían ser los extranjeros, pero que lo hagan los mismos españoles, me parece muy representativo de este tiempo en el que cada vez más cuenta hablar por hablar sin decir nada.

Ahora NO ENTIENDO cómo un profesional del lenguaje, y hay muchos colegas que lo hacen, confunde estos dos verbos constantemente. No es para tanto, a ver, de una vez por todas, pongo un ejemplo para aclararlo:

OÍR: es el sentido de la audición – ejemplo: Hola, ¿me oyes bien? ¿Se me oye?

Escena en la calle, te llaman por teléfono: lo coges y el otro no te oye y tú dices: ¿Me oyes? ¡¡¡NO: “¿Me escuchas?”!!!!

Escena en cabina: el ponente dice: “Mi sentite?”, “Can you hear me?” y el intérprete DEBE TRADUCIR: “¿Se me oye?” ¡¡¡Y NO: “¿Se me escucha?”!!!!

ESCUCHAR: prestar atención a lo que se está oyendo – ejemplo: “Voy a escuchar un poco la radio”. “Cuéntame qué pasa, te escucho”.

Es la misma diferencia que hay entre ver y mirar.

A la gente de a pie que por un casual lea este artículo mientras navega buscando en la red: ¿por qué no prestáis atención? Nuestra forma de hablar es lo que nos representa y caracteriza, lo que nos hace especiales y diferentes, lo que nos define como seres únicos que somos  y no cuesta tanto hacerlo sabiendo lo que se está diciendo, basta solo con eso: prestar un poco de atención a lo que se dice.

A los compañeros de trabajo de varios idiomas, no solo de mis combinaciones: chicos, es un error emplear así la lengua, aunque lo diga todo el mundo, TODO EL MUNDO LO DICE MAL.

Mi maestro me enseñó bien y sigo al pie de la letra sus enseñanzas. Si esos intérpretes en activo en estos momentos, lanzados o no por él, hubieran sido quizás más diligentes en el aprendizaje, puede que ahora no cometerían estos asesinatos de la lengua.

Los que salen de la universidad, tendrán que revisar su preparación, pero nunca es tarde si se tiene un poco de humildad para querer mejorar y aprender.

Ala ya lo he dicho y me he quitado esta piedra del zapato. Ahora podéis tacharme de presumida, prepotente, borde, etc., pero intento no ser ignorante.

Allá cada uno.

 

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